La habitación del hospital estaba ordenada y luminosa. El ambiente tenía ese aroma limpio característico de los hospitales, pero el aire se sentía diferente, cargado de esperanza. Camila, vestida con un conjunto claro y sencillo, se acomodaba la chaqueta frente al espejo. Se ve distinta. Más fuerte. Más ella.
La puerta se abrió con suavidad y Alejandro apareció en el umbral. Su rostro se iluminó al verla.
— ¿Estás lista? —preguntó, con esa mezcla de dulzura y emoción que lo delataba.
Camila se