El sol aún no se alzaba del todo en el horizonte cuando Camila se incorporó lentamente en la cama. Estiró el brazo por inercia, pero el otro lado estaba vacío. Se frotó los ojos, sintiendo ese nudo leve en el pecho. Se levantó despacio, con la bata colgando de sus hombros, y fue directo al baño. Miró alrededor.
El estante donde Adrien solía dejar su cepillo y su loción ya no estaba igual. Abrió el armario. Vacío.
Camila se quedó en silencio un instante, como si quisiera convencerse de que eso n