Margaret estaba frente a su enorme espejo de cuerpo completo, ajustando los últimos detalles de su atuendo. Su vestido rojo abrazaba cada curva de su figura, resaltando su cintura esbelta y sus piernas largas y torneadas. Se observaba con satisfacción, acariciando su cabello rubio perfectamente ondulado mientras ensayaba una sonrisa coqueta.
De repente, su teléfono vibró sobre la cómoda de mármol. Sin apartar la vista de su reflejo, Margaret estiró la mano y lo tomó. La pantalla mostró un nombr