Capítulo 136: La Decisión de Camila
El rugido del motor se perdió en la distancia mientras Alejandro permanecía inmóvil, con los puños apretados y la sangre ardiendo en sus venas. Su pecho subía y bajaba con rapidez, tratando de controlar la ira que lo consumía. Sin pensarlo, golpeó con furia a uno de los hombres que lo habían retenido, derribándolo al suelo. Luego corrió desesperado tras el auto, pero fue en vano; el vehículo ya había desaparecido en la oscuridad de la noche.
Andrés se acercó