Guardó el número de Valentina Suárez en su móvil bajo un nombre discreto.
—Veamos qué tan difícil será encontrarte ahora… —Susurró para sí misma con una sonrisa maliciosa.
Con pasos firmes, se dirigió al área de radiografías, donde sabía que Andrés y su hija estarían. Se apoyó contra la pared y cruzó los brazos, impaciente.
A los pocos minutos, la puerta de la sala se abrió y Andrés salió de la mano con la pequeña, quien tenía una sonrisa al ver a su madre esperándola.
—Mamá, me hicieron muchas