Adrien le indico a camila que se sentara.
—Siéntate. —La voz del señor Garcías era firme pero tranquila mientras seguía revisando algunos documentos.
Camila tomó asiento frente a él, manteniendo la compostura. A pesar de la seriedad de su jefe, ya comenzaba a sentirse más cómoda en su presencia.
Después de unos minutos, él le pasó un nuevo grupo de papeles.
—Quiero que revises estos informes y me digas qué te parecen.
—Por supuesto, señor. —respondió ella, tomando los documentos y concentrándos