Mientras tanto, Mario era interrogado en la estación de policía.
El hombre se veía nervioso y completamente desesperado.
Después de varios minutos de preguntas, pidió hacer una llamada familiar.
Los oficiales le permitieron usar el teléfono.
Sin perder tiempo, Mario llamó a Emma.
En cuanto ella respondió, él habló rápidamente.
—¡Ayúdenme a salir de aquí!
Pero Emma, lejos de sentir preocupación,
reaccionó llena de furia.
Los oficiales le permitieron usar el teléfono.
Sin perder tiempo, Mario ll