El silencio invadió toda la mansión.
Miranda sintió que el corazón se le rompía en mil pedazos.
Candy tomó rápidamente a Thiago en brazos para evitar que siguiera escuchando.
—Ven conmigo, campeón —dijo intentando sonreír—. Vamos a jugar un rato.
El pequeño miró confundido a todos antes de irse con ella.
En cuanto Thiago desapareció de la sala, Miranda se derrumbó completamente en el sofá.
—No puedo más, Alejandro… siento que mi vida se está destruyendo frente a todos.
Alejandro se arrodilló fr