Mundo ficciónIniciar sesiónSe inclinó hacia ella, quiso tocarle la cara de nuevo. Esta vez ella levantó la mano, no para recibirlo, sino para detenerlo en el aire.
No lo dejó acercarse más.
—No —dijo.
La palabra cayó como un golpe seco.
—Mi amor, por favor…
En ese momento, la puerta se abrió de golpe… ambos giraron, y los celos comenzaron a estrangularlo…
El hombre que entró, sin bata de m&e







