Dos semanas… No creía que fueran suficientes, pero un recuerdo que volvía con fuerza. Miré el calendario y ahí estaba, marcado…
Mañana era el cumpleaños de Martín.
Sin pensarlo, fui corriendo al último cajón del armario y allí estaba, envuelto, el regalo….. un reloj antiguo, de esos que él coleccionaba con tanta pasión, el único que le faltaba. Lo tomé entre mis manos y de repente la idea llegó, clara y perfecta.
Una sonrisa se dibujó en mi rostro y volví a guardar el reloj, cerré el cajón y p