Con la casa por fin en silencio, subí a mi cuarto y marqué a Claudio, que contestó al segundo.
—Todo está listo —dije en voz baja—, los cuatro ya fueron despedidos.
—De acuerdo —respondió—, entonces mañana mismo entran los nuevos, ellos ya saben qué hacer, Melanie, no te les acerques tanto, no quiero que se note, que parezca normal, que no haya sospechas.
—De acuerdo
—¿Cómo vas con Martín? —preguntó.
—Mejor…., está bajando la guardia.
—Bien… —dijo.
Pero no sonó bien, sonó tenso, cargado, como si