Capitulo 39
Seguí mirando al frente, tomé un sorbo sin verlo.

—Los gritos de toda la tarde no me dejaron dormir —dije—, supongo que el insomnio es contagioso en esta casa.

Volví a beber despacio, dejando que el licor me quemara la lengua.

—¿Desde cuándo tomas? —preguntó—, si a ti no te gusta el alcohol.

Me quedé mirando el vaso… y me di cuenta de que tenía razón, a ella no le gustaba, Melanie odiaba el alcohol, se le notaba solo con olerlo… mientras que a mí no, nunca me molestó del todo.

Le di un trago pequeño, solo para ganar tiempo, sentí el sabor fuerte en la lengua y tragué despacio.

—No me gustaba… —corregí—, pasado.

Frunció el ceño.

—Empecé desde que la trajiste a vivir a esta casa —mentí, mirando a cualquier lado menos a él—, ya nada es igual… ¿por qué yo tendría que seguir siendo la misma?

Después de eso se hizo un silencio.

Vi cómo se acomodó mejor en el sofá, apoyó la cabeza en el respaldo y alzó un poco el vaso, como si pensara qué decir… o si valía la pena decir al
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