No me da tiempo a responder, vuelve a inclinarse y me alza apenas antes de dejarme caer sobre la cama, quedo boca arriba mirándolo desde abajo mientras empieza a desabrocharse la camisa, lento, torpe, los dedos se le enredan en los botones, se ríe solo, se tambalea un poco y por dentro lo agradezco
Había pensado en dejarlo inconsciente si hacía falta para tenerlo quieto, pero no iba a ser necesario, el alcohol ya estaba haciendo el trabajo por mí
Se inclina sobre mí antes de terminar con nada, cae apoyando el peso en un brazo, acerca la cara a mi cuello e inhala profundo
—Melanie —susurra— hueles delicioso
Cierra los ojos un segundo y aprovecho ese instante para intentar empujarlo apenas
—Muévete —murmuré entre dientes— pesas
Me ignora, sigue respirando cerca de mi oído, la voz ya pastosa, vencida
—No te voy a dar el divorcio jamás, ¿oíste? —musita casi dormido— eres mía
La última palabra le sale ahogada, el cuerpo se le afloja de golpe y se viene abajo, el peso recae más sobre mí, ten