Seguí hablando tranquila, como si le explicara algo obvio a una niña terca.
—¿Quieres saber por qué los niños te prefieren a ti?, es fácil, les cocinas, lavas, los llevas al colegio, los bañas, les haces la tarea, eres útil… ¿sabes por qué?, porque eres su niñera, me quitas carga, y eso sí te lo tengo que agradecer.
—Y bueno, con Martín… —continué sin dejarla hablar—, un hombre siempre tiene gustos, distracciones, necesidades, y tú sirves para eso, eres una mezcla de niñera, mascota y entreteni