Estefan le coloca la mano en la nuca besándola ferozmente, quería poseerla como nunca y tenía su mente nublada mientras su lengua invadía la boca ajena.
Elizabeth corresponde con la misma pasión, no se siente como ella misma, pero no le molesta, quiere disfrutarlo.
El la gira quedando sobre ella, con sus manos rompe la ropa de cama que ella traía, Elizabeth tiene sus mejillas totalmente rojas y su cuerpo pide más.
—Mía —escuchar su voz solo ocasiona que su cuerpo se sienta vibrar y lo pida a g