Provocación.
De regreso a la habitación. Elizabeth continuaba con sus ojos abiertos, mirando hacia la ventana, esperaba a su esposo quien llegó un par de horas más tarde, la cortina se elevó por una fuerte brisa, dejando a la vista esos ojos negro que la miraban fijamente.
Elizabeth se sentó en la cama y lo vio entrar, él caminaba hacia ella mirándola fijamente.
“Creí que estarías durmiendo”
—Te esperaba, quiero que me abraces mientras duermo.
“A mí luna parece que le gusta que la consienta” —ella asintió,