(Narra Leonardo)
Llego al establo cuando los gitanos ya casi han terminado. Los animales resoplan, nerviosos, y el ambiente está cargado de tensión. La tormenta no ha llegado, pero las primeras gotas de lluvia empiezan a caer, como si el cielo quisiera probar el terreno antes de desatarse.
Me acerco al grupo, aunque sé poco de ganado. Pero, si puedo ayudar, mejor. Aunque los hombres siguen a lo suyo, cargando el último de los caballos, me veo en medio de ellos, incómodo, sin saber muy bien q