(Narra Leonardo)
El viento, frío y cargado de pequeñas gotas de lluvia, nos azota mientras Basima me arrastra hacia el monte. El suelo bajo nuestros pies se convierte en un barro resbaladizo, pero ella no se detiene. Cada paso parece más pesado que el anterior, cada vez que la lluvia nos golpea, siento que me cala más hondo, no solo en la piel, sino en lo más profundo de nuestros cuerpos.
Estoy atrapado entre el dolor de las palabras de Basima y la urgencia de la situación. Necesito que enti