(Narra Basima)
La entrada de la cueva parece la boca abierta de una bestia oscura. El viento de la tormenta todavía ruge afuera y levanta polvo húmedo mientras los hombres armados se mantienen apostados cerca del acceso.
Los gitanos los miran con desconfianza.
No es una hostilidad abierta, pero se siente en el aire. En la forma en que algunos cruzan los brazos. En cómo otros vigilan cada movimiento de los bandidos como si esperaran que en cualquier momento hagan algo peligroso.
La jefa no ta