(Narra Leonardo)
Me consume la desesperación. No hay manera de saber si Basima ha sobrevivido o si por fin he puesto fin a la vida de la mujer que amo. Mis intentos por salvarla podrían haber sido en vano. Tengo su sangre en las manos y en mi ropa; aún no he podido lavarme. Cada mancha es un recordatorio cruel de mi fracaso.
Mientras la ansiedad se revuelve dentro de mí, me concentro en proteger a Jasman, no solo por el cariño que le he tomado, sino también por amor a Basima. De tanto llorar, e