ADRIANA
Hay algo sobre un hombre que pasa de relajado a asertivo y autoritario que me encanta, y cuando se trata de este maldito, es aún más excitante. Hay un dominio en esos ojos gris acero que ahora están ardiendo en los míos.
"Incluso si no dices nada, tu corazón palpitante transmite más que suficiente...", susurra él, soltando mi barbilla y deslizando su mano por mi cuello y golpeando suavemente mi pecho que sube y baja, justo sobre mi corazón palpitante.
Su movimiento solo me marea más,