Mientras tanto, en su elegante oficina de la mansión, Don Rafael se encontraba reunido con su mejor amigo, Mauricio. La preocupación se reflejaba claramente en su rostro mientras hablaba.
—No sé qué voy a hacer con Leonardo —confesó, pasando una mano por su cabello canoso con frustración—. Su actitud me tiene realmente preocupado.
Mauricio, un hombre de semblante sereno y mirada comprensiva, lo escuchó con atención, asintiendo lentamente.
—Lo he notado algo… alterado últimamente. ¿Tiene que ver