La rabia, que había estado hirviendo a fuego lento en mi interior desde que vi esas fotos, finalmente estalló. No podía quedarme un segundo más en el taller, fingiendo que todo estaba bien, con la imagen de Leonardo y esa mujer grabada a fuego en mi retina. Mi cuerpo entero vibraba con una mezcla de furia y una determinación helada.
No voy a permitir esto. No. No me va a humillar así.
Me quité los guantes de trabajo de un tirón, ignorando el saludo de José. Mis pasos resonaban con una fuerza in