Aura observó a la mujer que se encontraba tranquilamente sentada en aquella banca de rústica madera y no pudo evitar pensar que a pesar de que ya no portaba las joyas finas y los vestidos elegantes que tanto le gustaban, Caliope Makris no perdía su porte y majestuosidad.
- ¿Me llamaste?.- Aura detuvo sus pasos junto a la mujer, quien desvió la mirada y la posó en la castaña.
Una sonrisa que nunca antes le había visto ahora bailaba en sus labios y aquellos ojos tan grises y conocidos acentuaban