Aura estaba sentada en su habitación, con gesto enfurruñado.
Después de aquella caja enviada a su oficina, todos los días llegaba una nueva sin falta y aunque no quería mirar el interior siempre lo hacía, pues una nueva fotografía ya fuese de ella o de los niños estaba ahí, con mensajes pertirbadores.
No tuvo más opción que contarle a Dafne parte de lo que pasaba, pues el miedo de que algo malo pudiera pasarle a los niños a manos de ese psicópata la estaba torturando.
Lo que nunca se imaginó es