Alexein registraba las grabaciones de aquel día por milésima vez, tratando de descubrir si alguien había estado husmeando dónde no debía, pero nada fuera de lo normal.
Paró la cinta de reproducir frustrado y tomó una botella de agua, la cuál se empinó como si con ello pudiese bajarse el mal sabor de boca.
Estaba molesto y frustrado y no sólo por aquel problema que tantos dolores de cabeza le estaba causando, sino también por el fracaso total que fue su primera cita con la castaña.
Quería que el