- ¡Me lleva el demonio!.- Fernando golpeó con sus puños la superficie de madera pulida, ofuscado. ¡Todos sus planes se estaban yendo por el desagüe!.
- Sabe perfectamente que la policía Italiana, la CIA y la Interpol llevan tiempo tras él. No debería asombrarse.- Arturo, con su voz neutra y sin emoción, trataba de aparentar toda la tranquilidad del mundo.
- ¿No lo entiendes Arturo?.- Fernando lo miró como si fuera el peor de los tontos.- Si atraparon a alguien tan importante, inteligente y astu