- ¿Acaso no piensas comer mi amor?.- Aura preguntó preocupada, al ver que Alexein ni siquiera había probado bocado.
Estaban en un pequeño restaurante, a algunas cuadras del juzgado.
Habían decidido ir a almorzar, aprovechando el pequeño receso que se les había sido otorgado, pues la rubia parecía a punto de babear apenas percibió el olor de la comida y Aura no la culpaba: debía comer por dos.
- No tengo hambre cariño.
- ¿Y crees que haciendo huelga de hambre vas a conseguir el veredicto que des