El médico salió al pasillo quitándose los guantes mientras buscaba con la mirada a los familiares. Los cuatro se pusieron de pie casi al mismo tiempo. Antonia fue la primera en acercarse, con el corazón latiendo desbocado y el miedo reflejado en el rostro.
—¿Cómo está mi esposo, doctor? —preguntó con la voz entrecortada.
El médico le dedicó una sonrisa tranquilizadora antes de responder.
—Pueden estar tranquilos. El señor Prieto sufrió un infarto, pero fue leve. Llegó al hospital a tiempo y eso