Durante el camino, el teléfono de Marco volvió a sonar. Apenas vio el nombre de su madre en la pantalla, contestó de inmediato sin disminuir la velocidad del automóvil.
—¿Mamá?
La voz de Antonia sonaba completamente distinta a la de siempre. Había perdido aquella firmeza que tanto la caracterizaba.
—Ya vamos camino al hospital. La ambulancia acaba de salir. Te enviaré la dirección, por favor, llega rápido.
—Tranquila, ya salimos para allá —respondió Marco intentando conservar la calma.
Segundos