El aire de la mañana era fresco y limpio, con un ligero aroma a hierba húmeda por el rocío y eucalipto proveniente del bosque detrás de las cabañas. Una suave brisa atravesaba el campamento, agitando las ramas de los árboles y tirando delicadamente del borde de la sudadera de Katherine mientras salía afuera.
El té estaba caliente entre sus manos, pero sus pensamientos seguían atrapados en la conversación de la noche anterior.
La voz de Kingsley resonaba débilmente en su memoria:
—Solo quiero ay