Mientras Lyall limpiaba evidencia de su presencia en los alrededores del palacio, Sasha miraba con horror la manta que ella había tejido para uno de sus pequeños.
—No...no...no...no mi hija no por favor Jansó...dime es una pesadilla. —exclamó con tanto dolor que terminó lanzándose al agua en busca de su bebé.
—¡Sasha! No lo hagas, es muy peligroso, las corrientes están subiendo. ¡Sasha! —gritó lanzándose tras de ella y agarrarla. Lyall llegó en su ayuda y así lograron salir del caudal que arras