–Si te soy honesto princesita, no pensé que atraparte fuera a ser algo tan sencillo –dijo el hombre socarronamente antes de dirigirle una fugaz mirada a Antonella –Pero claro, las personas de tu clase son tan fáciles de predecir –dijo riendo mientras se acercaba a Anna –Igual que el pulgoso de antes, ustedes jamás podrían dejar a nadie atrás –
–¿Qué le hiciste a Egan? –preguntó Anna, de cuyos ojos, las lágrimas ya habían comenzado a brotar
Sin decir nada el hombre se puso de cuclillas frente a