Ante la petición de su hija, Alastor frunció el ceño y negó con la cabeza.
–No creo que estés lista para eso –dijo al tiempo que la guiaba de regreso hacia la casa de la manada –Además, creo que deberías aprovechar el día para ponerte al corriente con tus deberes, mañana tendremos la rueda de prensa y el martes volverás al instituto –
–¿Y eso nos llevará todo el día? –preguntó Anna, quien había supuesto que podía adelantar algunos deberes ese día, y otros, después de que fuera “representada” a