Tras dejar a su compañero, Elizabeth suspiró y apresuró el paso para alcanzar a sus amigos.
La joven se sentía en las nubes, uno de sus más grandes sueños se habían hecho realidad, por lo que una boba sonrisa adornaba su rostro y no le importaba.
¡El chico que le gustaba era su compañero!
Disimuladamente, se pellizcó el brazo para comprobar que no soñaba, al sentir aquel pequeño dolor, su sonrisa se ensanchó, sobre todo, al ver a Anna esperando por ella a medio camino mientras comprobaba su tel