Capítulo 24: Dejar el anonimato.
Convencida de que apenas había cerrado los ojos, Anna gruñó al sentir que alguien le arrebataba sus suaves y cálidas cobijas.
–¡Venga! Arriba perezosas –exclamó Elizabeth alegremente
–¿Qué quieres? –gruñó Anna –Nos acabamos de dormir –
Tras escuchar el gruñido de Alice apoyándola, Anna comenzó a buscar a tientas su cobija para volver a cubrirse
–Venga, vamos, sin quejas –dijo Elizabeth arrebatándoles las sábanas nuevamente –No me hagan lamentar haber sacrificado mi precioso sueño al haber puest