Mientras que en Loto de Luna todo era felicidad y gozo, en un bar a las afueras de Wolfsong, un joven bebía sin parar. Las botellas apiladas en su mesa indicaban que llevaba bastantes horas en el mismo lugar.
–Voy a cerrar –le dijo el dueño del bar –¿Quieres que llame a alguien de tu manada? –
–¿De mi manada? –preguntó el joven hipando –¿Qué manada? –
–¿No perteneces a la manada del alfa Guido? –
–Pertenecía, fui expulsado hace dos días…–
El dueño del bar frunció el ceño, nadie le había inf