Conforme la noche iba avanzando, los invitados comenzaron a abandonar el lugar al igual que los alfas y sus respectivas Lunas, mientras que, sus hijos, que rondaban entre los dieciséis y los veinte años, se quedaron para seguir la fiesta junto con Anna y el resto de los miembros de Loto de Luna que aún seguían ahí.
Cuando el último alfa se marchó, Iva y Alastor, regresaron a la casa del alfa, acompañados por Nora, Adriano y el pequeño Ares, quien se había quedado dormido en los brazos de su mad