Cuando su hermana se levantó, Egan se llevó la palma de su mano a la cara y su profesor, la miró con gesto confundido debido a su arrebato.
–Oh… Disculpe profesor Cooper –se disculpó la joven torpemente al ver que todos la observaban –Es sólo que me he frustrado, ¿Podría explicar nuevamente la fórmula? –
El profesor Cooper la observó por unos instantes antes de acceder, no sin antes advertirle que debía controlar su frustración.
“¿Qué diablos te pasa?” –preguntó Egan cuando su hermana volvió a