Nada más volver, Egan fue recibido por un silencioso bar, al parecer, todos estaban siendo cautivados por la voz de Anna, quien, como siempre, cantaba con soltura.
Nadie aplaudía ni cantaba con ella, todos la escuchaban atentamente.
Egan sabía que Anna conocía un sinfín de canciones, por lo que no le sorprendió ver que, al igual que él, ella no necesitaba ver la pantalla para leer la letra de la canción, pero, a diferencia suya, Anna no miraba a nadie en especial, al contrario, su mirada recorrí