Irritada por escuchar la voz de su hermano en su cabeza, Elizabeth se cruzó de brazos y clavó su mirada en las últimas cabañas de la zona residencial.
“No sé de qué hablas”
“Oh vamos hermanita, ¿acaso pensabas que nadie lo sabía?”
“Sólo era una cachorra Egan”
“Tal vez, pero ahora que has crecido, tu sentido de la discreción sólo ha disminuido”
“¿Perdona? ¿Qué se supone que significa eso?”
“Eli, lo has estado observando todo el camino, incluso lo has hecho en el café”
“No es nada Egan, sólo esta