Capítulo 17: Manos a la obra.
Debido a la historia y a la teoría del hechicero, todos guardaron silencio.
Dante, por su parte, observaba atentamente a su compañera, quien tenía la mirada gacha y jugueteaba torpemente con sus dedos, cosa que solía hacer cuando estaba angustiada y no sabía que decir.
―Anna… ―la llamó suavemente, sin embargo, la joven se giró hacia la ventana
―No ―mustió la loba con la voz quebrada ―Mañana temprano iremos con Julia ―
―Nena, te puedo asegurar que estoy bien ―dijo Dante tras soltar un suspiro
Si