En una pequeña cafetería moderna, se encontraban charlando amenamente una camarera y un barista.
Como no eran más de las ocho, el pequeño lugar se encontraba vacío, por lo que la joven, aprovechaba el tiempo para engullir su desayuno.
Lastimosamente para ella, tras haberle dado un mordisco a su emparedado, el sonido de la pequeña campanita que indicaba la presencia de un nuevo cliente, la hicieron gruñir con fastidio, sin embargo, al ver de quien se trataba, la joven se llenó de emoción.
― ¡Bue