Capítulo 84. Metodología Ivanesca.
Gavrel
La primera sensación no es rabia cuando mis pies se detienen justo frente a la línea amarilla marcada en el suelo.
El desconcierto es embriagante, mientras permanezco inmóvil frente al sitio donde había dejado mi automóvil, incapaz de encontrar una explicación lógica a lo que estoy viendo. El parabrisas es una telaraña de grietas, las ventanillas no existen más que en fragmentos de cristal sobre el pavimento y la carrocería está marcada por golpes que no fueron dados con prisa, sino con