Capítulo 85. Enojo injustificado.
Gavrel.
El teléfono se estrella contra la pared antes de poder detenerme. El impacto resuena por todo el apartamento, aunque mi propia respiración consigue imponerse sobre el ruido. Permanezco inmóvil varios segundos observando las piezas esparcidas por el suelo. No es más que otro objeto roto. Uno que, a diferencia de los demás problemas de este día, puedo reemplazar con una llamada.
Paso una mano por mi rostro, obligándome a poner orden dentro del caos. Funciona a medias, pero al menos consi