Capítulo 44. "Buena impresión".
Gavrel.
Voy hacia las alertas enviadas por los vigilantes, irritado por quién tiene la osadía de golpear aún cuando escucha el click de la puerta.
Para mi sorpresa no es otra persona indeseable, sino Arantza. Me mira un segundo, y cuando no abro para que pase, suspira.
—Lamento molestarte aquí, pero no contestaste anoche —volteo a ver hacia el computador.
—¿Es importante?— nadie tiene autorización para entrar a uno de mis apartamentos. Menos cuando mi padre está dentro de uno de ellos. —Estoy