Capítulo 23. Nuestro secreto.
Gavrel.
Presiono el cuchillo.
Paciencia, dice Waleska. Directo al grano, argumenta Damien. Analiza y desvía, aconseja Zarya. Sé considerado, pide mi madre. Sé estructurado y confunde, concluye mi padre.
Todos tienen a su modo la misma determinación.
De cierta forma, somos como los Ambrosetti, quienes no tienen otra prioridad que regresar a la cuna de su sangre. Una cuna que tiene matices diferentes a nosotros, pero basándose en la misma raíz; unión.
Logro congeniar con todos, menos con un miem