-Tengo que irme pero tú te vas a quedar aquí-
Patryce, aún con los ojos cerrados, escuchó el suave ronroneo que el hombre dio cerca de uno de sus oídos susurrándole tales palabras.
Su cuerpo entero estaba laxo, relajado y tranquilo.
-Si hubiera sabido lo que era...no habría dudado tanto, antes- murmuró.
Un brazo le rodeó por la cintura para en segundos, notar como le hicieron girarse hasta reposar bocarriba.
El joven abrió los ojos topándose con los marrón oliva de Elliot, mirándole.
-Mejor q