Dos hombres, uno pelirrojo y otro rubio, salieron del ascensor en la planta del edificio donde Elliot tenía su despacho.
Rowena, en su mesa, captó el olor de ambos hombres por lo que alzó la cabeza y los vio.
Éstos, caminaban el uno al lado del otro, erguidos, con rostro desafiante.
Cómo si de dos titanes fueran.
La mujer dejó lo que estaba haciendo y se puso en pie interceptando su paso.
-Os habéis retrasado- reprochó ella un pelín seria.
El pelirrojo rodó los ojos.
-Lo siento hermanita- se di