Nyra sintió el aire frío golpear su piel mientras Dorian la llevaba volando por sobre los tejados de Eclipria. Sus brazos la rodeaban con una posesión que no dejaba espacio para dudas: ella le pertenecía, al menos por ahora.
—¿A dónde me llevas? —preguntó, aunque su voz se perdía con el viento. Podía sentir los músculos de Dorian trabajando bajo sus brazos, tenía el control absoluto que sobre su cuerpo y el de ella.
—A un lugar donde podré mantenerte a salvo —respondió él sin soltar la mirada